No sin mi Instagram!

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Una red social que me tiene enganchado, a mí y por lo que parece, a los más de 100 millones de personas en todo el mundo que ya son usuarios. Fácil de usar desde el minuto uno, intuitiva, móvil y con una esencia bien definida que no se ha visto adulterada por el aumento estratosférico de usuarios o por la adquisición de uno de los grandes, facebook (aunque sobre esto último hay controversia). Esa esencia, sobre la que gira la magia de Instagram, combina tres aspectos determinantes que le han catapultado al éxito y se resume en 3 palabras:

                             MOVILIDAD – FOTOGRAFÍA – COMPARTIR.

Desde la realización de la primera fotografía, rondaban los inicios del S.XIX, hasta hoy, la fotografía ha generado entusiasmo en todos los rincones del planeta. La necesidad de compartir nuestras fotografías, probablemente date de las mismas fechas, aunque por aquel entonces ( y hasta hace muy poco) la metodología distase enormemente de la actual.

Por lo tanto… ¿Instagram no inventa la rueda? pues no.

¿ Qué tiene entonces Instagram que le hace único? Volvamos a los tres puntos anteriores:

-Movilidad: El formidable crecimiento del parque de smartphones a nivel mundial, junto a la mejora continua y sostenida de la función cámara en los mismos, supusieron una potente palanca para que un proyecto como éste fuera posible.

– Fotografía: “Vale más una imagen que mil palabras” no?. Una sola fotografía puede explicar sin palabras, historias que llenarían páginas y más páginas de un libro, y aún así, difícilmente superaría las emociones que despierta la imagen. Cuánto tiempo nos lleva impactar con una fotografía? Apenas unas décimas de segundo, verdad? Y es que lo visual nos atrae, captando nuestra atención en un instante. Y si además añadimos unos mágicos filtros que… tachán!nos convierten de la noche a la mañana en avezados maestros de la composición fotográfica? pues imagen …

– Compartir: El ser humano comparte gustos, aficiones, problemas, sensaciones o estados de ánimo, desde que es ser humano. Las nuevas tecnologías únicamente han aumentado los medios para hacerlo más fácil, mejor y más rápido. Si la necesidad de compartir es inherente al ser humano, la predisposición a formar comunidades es innata, miremos donde miremos y vayamos donde vayamos.

Juntemos entonces, unos smartphones en auge con cámaras de calidad, una afición que comparten millones de personas y unas ganas imperiosas y universales por compartir y tendremos la receta mágica.

Pero tras la gloria repentina podría haberse producido el fracaso estrepitoso, el desvanecimiento de esa magia que envuelve a la red, pero no. Instagram ha ido sultilmente evolucionando su modelo y aunque la integración de los hashtags fue uno de los puntos de inflexión, para mí, sin duda, el verdadero “antes y después” lo marca el nacimiento de la comunidad Instagramers capitaneada por @PhilGonzalez. Lo que empezó siendo una comunidad que giraba entorno a unos fanáticos de Instagram que organizaban quedadas, derivó en una cultura extendida por los 5 continentes con grupos de todas las razas, culturas e idiomas y todos con un denominador común, la pasión por compartir sus fotografías.

¿Lo sorprendente de todo esto? Que ni los fundadores de Instagram ni ninguno de los miembros de su equipo, estaban involucrados, pero no solo eso, sino que en los inicios no agradó la iniciativa, hecho que obligó a Phil y compañía a autodenominarse Igers. De ahí a la creación de merchandising, consursos, sorteos, implicación de marcas, apariciones en medios, etc. fue un paso, la bola ya rodaba y a qué velocidad!

Ahora solo queda estar atentos a su evolución, pero mientras tanto, me voy a subir unas fotillos a mi perfil.

#GraciasInstagram

Por cierto…si quieréis aprender más sobre Instagram, aquí tenéis un fantástico manual by Territorio Creativo.

Autor: Jesus Oliver

Socio/Director en wearecentric, Socio en Sitka Capital y Profesor en ESIC.

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